Evocándote



Aquí estoy, 
embargada del anhelo 

que tengo de ti, 

buscando entre letras 

la tibieza de tu piel, 

ésa que se encendió 

mientras tu instinto 

entretejía las historias 

en cuadernos, 

ésas que luego 

escribiste con la tinta 

de tu sudor en mi piel. 

Exuda mi memoria 

aromas a recuerdos 

diluyéndose, lentamente,  

en la yema de mis dedos… 

Melodía de tu voz 

acaricia mis latidos, 

despertando, uno a uno, 

mis sentidos 

erizando las esquelas 

de mi alma… 

La inclemencia se apodera 

de mi infierno 

provocando implosión 

entre mis deseos 

y los recuerdos. 
Viviana Lizana Urbina ©

Agradezco a Antonio Sintes Carreras​​ por la imagen inspiradora de estas letras. 

Fragilidad


Qué frágil es el tiempo…
Cada instante es un desconcierto.
Cuando creo todo está alineado, basta una suave brisa y todo sucumbe.
Como si hubiese construído un edificio de naipes, con sólo rozar con mi suspiro, se derrumba…
Así ha vuelto a suceder…
Desde hace dos meses, me pesan los fines de semana. Ya no los ansío, los espero con respeto, pues en cuanto pienso que al fin gozaremos de tranquilidad, algo ocurre.
Anoche, si bien no era perfecto, era llevadero, incluso lo comenté con Cachito. Tal vez, ése fue mi error, tenerlo en cuenta.
Lo más terrible en mi vida es ver sufrir a las personas, en especial a mis bebas (bueno, no tan bebas).
Ahora es casi común pasar premuras con ellas…
Será esta ansiada primavera que ya no trae sólo flores bellas, también trae renacer en algunos cactus y para poder apreciar el aroma de sus flores hay que exponerse a que salgan gotas de sangre al contacto irremediable con sus espinas.
Así es la vida, todo tiene dos caras.
Para llegar a ver el sol, pasamos por la fría y oscura noche.
En un segundo, todo se puede romper.

Viviana Lizana Urbina©

Sopesando 

No hay más  que lo que ves,  no tienes más  que lo que sientes,  los pasos son vida en cada zancada y tiempo yermo los andados. 

Recuerdos son espinas  o sonrisas en el alma. 

No hay más  que vivir bien el momento, sólo  existe incertidumbre de si existirá un instante más,  pues pensar en mañana es ambicioso. 

Por lo tanto, amaré  cada segundo acariciado por mi aliento, me quedo  con la realidad ya no deseo sueños.  Los dejo para refugiarme mientras duermo. 

A ti que ya eres parte de mi vida,  no descontroles mis emociones,  mantente en tu lugar aquí  dentro de mi sangre,  fluye libre y sin prisa.

Somos tú,  la que he descubierto y aceptado en lo que las letras  reflejan,  y yo,  la que sopesa todo y equilibra  bien cada paso,  la que guarda cordura y dejará  esos sueños sólo  para que sean vivencias a través  de los escritos de un teclado. 
Viviana Lizana Urbina ©

¡Detente! 


Urge llegar a los pies de mi destino…

Rauda voy con mis pasos a cuestas,  con mis esperanzas marchitas,  la ilusión  diluída entre humo y vapor… 

Rompe el silencio de mi alma…

¡Detente!  

No oses arrebatarme mis últimos pasos.  Caminarerguida sobre mis pies cansados…

En cada paso dejaré las huellas fraguando el hierro con el calor de mi pasado.
Viviana  Lizana Urbina ©

Viviendo


El frío acaricia mi atardecer sereno, hela mis huesos pero mi sangre aún fluye cálida, es que aunque la frialdad abarque todo a mi alrededor, tengo guardado la calidez del amor más puro que vivo.
Qué importa lo que piensen las soledades externas, no cansen sus mentes en trazar líneas torcidas, en vidas ajenas.
Es tan hermoso sentir como me peina este viento frío…
Cómo ilumina mis pies el atardecer marchito…
Siento en la lejanía balar un cordero y trinar un pajarillo.
¡Esto es vivir!
Aquí…
Sentada en este valle con campos verdes, aromas latentes, abrazando mis amores en mi pecho.

Viviana Lizana Urbina ©

Pecando en un café

Sentada en un café, observando a la chica sentada a mi lado…
(De acuerdo, es malo espiar,  luego me confesaré, pero vale la pena quedar como una fisgona…
¡ Ah! No lo vuelvo a hacer.)

Ella escribía en su portátil un mensaje para otra chica…

Cielo, ¿ te he dicho hoy que te amo? 

¡Ay     vida, cúanto te amo! 

Así, sin preguntas… 

Sin más  que esto que habita en el ser,  

desborda mi día 

manteniéndome con esta sonrisa… 

Así, te amo. 

Simplemente el saberte,  

escucharte e imaginarte,  

te amo. 
Caricias entre letras, 

besos dibujados, 

hacer el amor con los aromas de tu cabello peinado en el viento 

y el sabor de tu piel 

entre dulce y salado. 
Por ahora,  sólo esto basta.

Algo más,  se lo dejo al tiempo.

El amor,  el amor… Sentimiento que no tiene barreras de sexo, tiempo, idioma, ni espacio. Está por doquier, lo vivimos y lo presenciamos.

¿Ven que este pecadillo de mirar lo que no debo,  tiene perdón?

Viviana Lizana Urbina ©