Viviendo


El frío acaricia mi atardecer sereno, hela mis huesos pero mi sangre aún fluye cálida, es que aunque la frialdad abarque todo a mi alrededor, tengo guardado la calidez del amor más puro que vivo.
Qué importa lo que piensen las soledades externas, no cansen sus mentes en trazar líneas torcidas, en vidas ajenas.
Es tan hermoso sentir como me peina este viento frío…
Cómo ilumina mis pies el atardecer marchito…
Siento en la lejanía balar un cordero y trinar un pajarillo.
¡Esto es vivir!
Aquí…
Sentada en este valle con campos verdes, aromas latentes, abrazando mis amores en mi pecho.

Viviana Lizana Urbina ©

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6 thoughts on “Viviendo

  1. Porque aunque el atardecer empieza a helarnos los huesos no impide que la sangre hierva con la pasión del amor. Unos versos bellísimos, como siempre en tus composiciones amiga. Besos y feliz noche Viviana.

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