Evaluando


Terminar un año es sólo cambiar el número y todo sigue igual…
Nos preocupamos de la celebración, pero la realidad es sólo continuar viviendo de la misma forma. No tiene sentido darle tanta fiesta a algo que no hacemos que sea realmente importante.
Ahora, si observamos y evaluamos nuestro actuar durante el año, se puede analizar que tan mal o bien, lo hicimos.
Cúantos aciertos y cúantos fracasos.
Pero quedarnos en el número nada remedia los errores cometidos y no engrandece a los demás el saber que algo hicimos correctamente.
Extrañar e incluso llorar a quienes partieron no los traerá de vuelta, menos si su partida fue la definitiva.
En caso de haber hecho que alguien se alejara de nuestro lado, debemos darnos cuenta que seguramente le hemos hecho mucho daño como para dejarnos… Las heridas sanan pero las cicatrices, por más que el tiempo pase, dejan huella.
Entonces, ¿cómo hacer que el cambio de folio produzca una diferencia?
Pues, yo me haré nuevos propósitos de vida, no dañar jamás a quien se ama verdaderamente, hacerle la vida grata día a día de la forma que sea posible, de acuerdo a la realidad que se viva.
Amar por sobre todas las circunstancias, sin reproches, sin cuestionar. Sólo entregar sin preocuparme de recibir.
En este caminar no hay opción de retroceso más que con los recuerdos y en ese acto no se puede resarcir lo que se ha hecho.
Hace algunos años aprendí, con mucho dolor, que las cosas se hacen en el acto en que se desea hacerlas, ya que luego, puede ser demasiado tarde.
Aún me pesa un beso y un abrazo que no di a mi abuela. Desde ese día un abrazo es el acto de amor más hermoso que puedo manifestar.
En el nuevo año me esforzaré para dar pasos certeros y sin dañar a nadie, principalmente a quienes amo.
Abrazaré con mi alma a quien deseo abrazar.
Por ahora abrazo la vida con todo el amor que deseo entregar.

Viviana Lizana Urbina

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6 thoughts on “Evaluando

  1. Ciertamente uno hace un balance a fin de año, de las cosas realizadas y aquellas sin hacer o inconclusas. Sin embargo cada año algunos nos proponemos metas y anelos, y el cambiar de número es como ajustar un cronómetro. Darle la partida a aquellos deseos o proyectos para el futuro. Creo que si uno no lo hiciera y viviera el día a día, se encontraría en el camino con obstáculos que pueden afectar no sólo a uno sino a quienes deseamos guiar y cuidar. Hay personas que pueden hacerlo, pero a otros, como yo, que debemos preocuparnos por el bienestar de otros, los hijos, no podemos. Si no pensamos en ellos en cada decisión que tomamos, seríamos egoísta. Por ende siempre es bueno tirar un par de líneas a comienzo de año para que al final de este, podamos mirarbsus rostros y decir “gracias a Dios lo logré”.

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  2. Cierto, querida Viviana, qué importante es abrazarse a la vida sin colgarse del almanaque ni aceptar divisiones ficticas del tiempo que no es más que un estado de conciencia como lo definía Kant. Como la palabra más fea es “tarde”, como bien lo aprendiste, ya mismo te mando un abrazo grande para desear que siempre puedas vivir en el infinito concretando sueños que es, más o menos, lo que hace esta admiradora tuya.

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    1. Es un honor recibir tus palabras Egle, pues admiro tu manera de relatar tan completa.
      Agradezco infinitamente tus deseos, los que espero se te multipliquen y veas en cada día que pasa la dicha de uno de esos sueños hechos realidad.
      Un abrazo grande y con mucho cariño y respeto para ti.

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