El abrazo

Era tu normalidad…

Estabas ahí sentado absorto en tus pensamientos

Yo sentada frente a ti…

Te vi cómo observabas una fotografía antigua, 

no estaba yo en ella…

Yo era tu presente, ilusión y esperanza

Tú, todo eso y más…

De repente, regresaste al momento, te paraste…

Me diste la mano invitándome a levantarme de mi sitio,

esperaste que me incorporara  

y me abrazaste  tan fuerte, 

que me diste la seguridad  de tu amor en ese acto.

Maravilloso… 

Yo era parte de tu día 

y tú eras,  

lo que sabes que significas.

 
Viviana Lizana Urbina

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El encuentro


Sólo un instante bastó para llenarme…
Bobadas mías éstas de transformar la felicidad en lluvia dulce…
Es que verle y escucharle es lo máximo que puede hacerse.
Me dio parte de usted; yo sólo pude observar y se me fueron las palabras.
Sus ojos, su sonrisa amplia, su mano y su piel son un cuadro perfecto que guardaré en mi pecho. Cuando me sienta triste, lo buscaré para mirarle.
Sepa que me aproveché de usted, lo besé sin que se diera cuenta y no pude contenerme, toqué su pecho desnudo y escuché sus latidos…
Por suerte no percibió cómo mi corazón se desbocó tal como si hubiese estado corriendo libre por la orilla del agua…
Imagine cuanta paz y bienestar se siente en ese instante…
Eso sentí hoy en los minutos que nos regalamos.

Viviana Lizana Urbina

Como río


Me ha dolido el cuerpo
que está lejos
Me angustió el abrazo
que me aguarda
Me hizo falta el brillo
de esa mirada,
el silencio cómplice,
la caricia en la mejilla,
el rodeo en mi cintura,
dedos entrelazados
con música de fondo…
Hoy rasguñada mi alma
ha quedado
y mi consuelo es
sentirte habitando mi ser como río que fluye
hasta en mis segundos
más amargos.

Viviana Lizana Urbina

Una realidad

fuego

 

Mientras se enfila el tiempo a este atardecer, mis dedos se deslizan entre letras y mi mente no deja de recordar aquella canción que calaba hondo hace tiempo atrás…

“Te he echado de menos…”Fue la época en que la vida estaba hundida en lluvias continuas, donde no había indicio de luces en las noches, estrellas se escondían tras el cortinaje oscuro, sólo escuchaba el fuerte viento y el cielo se rompía entre truenos y relámpagos, pues se revelaba a esa sensación de vacío que le traía el abandono del calor…

Hoy, ya no se extraña lo que hacía falta entonces, ahora es lo que está en demasía…

Extraño la lluvia y el viento frío. Necesitamos de ellos para que se lleve el infierno que cae sobre este pedazo de mundo…

Apaga la ira de la tierra que arde ante el descontrol del hombre que no ha sabido cuidar de ella.

Trae un respiro a tanta gente que padece ante el fuego que arrasa con todo a su paso, vidas humanas se lleva, fragilidad en las almas que lloran por esas pérdidas. Esa canción que podría ser tan bella para ellos, ahora será una tortura, pues no tendrán la esperanza de verles de nuevo…

 

 

Viviana Lizana Urbina

Dicen

banco-parque

Desde mi ventana veo cada día cómo la humedad de la niebla

se concentra en ese lugar…

Dicen que es porque allí,

hace muchos años un hombre se sentaba en ese banco

a esperar a quien amaba todas las tardes después del trabajo.

Estaba allí por horas, hasta  caer la noche.

Fijaba su vista en una flor que traía.

Había días en que era tal su impaciencia y angustia,

que afirmaba su cara con ambas manos y se le sentía sollozar…

Esto lo vivió por mucho tiempo, haciéndose anciano.

Pero todo dio un vuelco al llegar un día, al fin, una hermosa dama a buscarlo.

Según me han dicho, era delgada, delicada como el capullo de una flor,

y caminaba como  si lo hiciese sobre algodón…

Vestía de un color rosa pálido y su cabello era blanquecino

como las nubes de primavera,

sonrisa cálida  y una melodiosa voz,

con la que le llamo:  ¡Vine por ti Amor, perdona la demora!

Fue la escena de amor más maravillosa que se pueda imaginar…

Él sorprendido y maravillado se levantó de su asiento,

dejó caer la flor al suelo, caminó despacio y la contempló,

tomando entre sus manos las manos femeninas,

se sumergió  en su clara mirada,

hasta que posó sus labios temblorosos en los de ella,

dulcemente la besó mientras se abrazaban…

Luego, caminaron  y se perdieron en el sendero de ese parque.

El hombre nunca más regresó…

La dama era su amor que había muerto en su juventud.

Dicen que así fue.

Hay amores inquebrantables que no existe fuerza que los destruya, 

ni siquiera la muerte, traspasan más allá de la vida.

 

 

 

Viviana lizana Urbina.

 

 

 

Fe

Y qué sería de la vida
sin su presencia…
La revolución sería completa…
Un apocalipsis en el ser
que arrastraría sólo despojos de quien se ha deseado ser…
Permita la vida
continuar con su
cálida luminosidad…
Despréndanos de los abismos, ocúpenos por completo…
Aferrados a esta fe
hoy hemos continuado,
el mañana
no será tiempo muerto.

Viviana Lizana Urbina

El gris en mis ojos

 

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En el silencio se ha bordado
un atardecer en tus ojos…
Permite a los míos
disfrutar de ese sol
que se oculta tras tus montañas,
muéstrame ese ocaso
con la ternura de las palabras…
Dame el placer de sentir
lo que dijo ese silencio en colores…
Yo te mostraré
cómo llora mi tarde,
se extendió el gris
sepultando sonrisas
y juegos de niños…

Viviana Lizana Urbina