Caricias de rosas.

Esperando la espesura de la noche y los deseos de sumergirme en el más profundo de los sueños…
Ya he dejado que mi piel se calme en tibia agua…
La unté en aceites perfumados…
Comencé el paseo de mis manos cálidas, jugando a recorrer los senderos luminosos, cual lujurioso tacto de una sedosa e inquieta boca.
Estremeciendo poro a poro desde mis descalzos pies hasta mis sensuales rodillas…
Abrí la puerta a mi propio edén y entre palpitar intenso y mis suspiros entrecortados, fui impregnando hasta mis instintos con aroma a rosas…
La tersura de la noche cae ahora una y otra vez en mí, enerva mi anhelo hasta el vasto universo…
Me pierdo en tus ojos que no dejan de mirarme y me rindo…
Me dejaré arropar en un profundo descanso con mi necesidad de ti saciada por mis propias manos…

Viviana Lizana Urbina.

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Ésta


Me libero de sembrar…
¡Ya no más!
Dejaré que el viento se encargue de surcar olas, montañas y los valles.
De él dependerá a qué oídos habrán de rozar mis letras enamoradas.
Hoy, pretendo dejar atrás lo que fue beso y caricia entre mis sueños.
Es hora de tomar mis suspiros y enfrascarlos en el silencio.
Miradas y sonrisas muertas las lanzaré en mis torrentes, circundarán mis misterios y serán puntos suspensivos en la carta rota de las ilusiones.
Hoy soy ésta.
La otra,
ya no existe.

Viviana Lizana Urbina

Letras nacidas de lo que se ve por ahí

olor-a-rosas

 

¿A caso crees que me arrastraré

más por el desierto?

¡No!

Demasiado duelen las heridas

para restregarlas contra el suelo.

Hoy, descubrí que hay más caminos

y no deseo seguir

 por el que sólo me presenta

pasar por mil batallas.

Ni siquiera, encuentro un poco de agua

para paliar la sed de tal agobio.

Para qué luchar contra lo inevitable.

Sé cuál es el desenlace,

puedo hasta ver morir mi alma

si sigo por donde voy

y ya no estoy dispuesta a ello.

Tengo muchos defectos,

pero también tengo valor en mi esencia.

No soy un recipiente vacío,

lo que contengo lo he preparado

con mis manos.

Lo he hecho con la ilusión de perfumar

cada recodo de mis laberintos.

Y sé que ese aroma es delicioso y dulce.

Tal vez pueda ser empalagoso para alguien.

Creo que ése es el punto.

Tal vez, si tuviese menos miel y más cítrico,

podría agradarte.

Pues, así soy,

aroma a rosas con la dulzura de la miel.

El limón, lo dejo para las ensaladas.

Viviana Lizana Urbina

Caffè picco

 

Anhelaba el primer café de la mañana.

Deseaba llegar a esa parte de él

donde se concentra el sabor

con una temperatura justa.

Y es que aunque le ponga

la misma cantidad de cada ingrediente,

cada sorbo es distinto.

Cuando ya lo he servido

y han pasado unos instantes de degustarlo

es cuando logro encontrar el punto exacto

de cómo me gusta.

Es como cuando estás

en ese momento de encantamiento

en los brazos del amor

y la parte más deliciosa

la sientes cuando tu mirada luce perdida

en un punto inespecífico.

Hoy, más que nunca

deseaba esa exquisitez en mi boca…

Prepararé otra taza,

seguiré buscando el éxtasis

en mi café.

Viviana Lizana Urbina

Adoro tus sombras

Frente al espejo, te encontré…
Aún sigues aquí, conmigo…

Por más que intentes escapar,

algo te detiene…

No soy lo mejor que puedas encontrar…

Sólo sé que amo hasta tus silencios,

me acomodo a tus espacios,

adoro tus sombras.

Me visto de tu soledad

Y me desnudo con tu aroma.

Lo percibo en el aire 

que acaricia mi cabello.

Se me incendia el alma 

cuando tú estás 

entre el descanso y la premura 

de mis carnes rosas.

Es ahí cuando te siento mío

Pues sé que mientras duermes 

me haces tuya.
Viviana Lizana Urbina

Jueves

 

escribiendo

Entre tantas idas y venidas del día,

al fin me encuentro conmigo…

Estoy aquí, entregada al disfrute de la tarde.

Hoy es jueves y eso

me hace pensar en esa parte tuya

que se enciende tanto  como mi piel

al imaginar tus labios entreabiertos…

Le haré un favor a mi cuerpo,

lo dejaré  recordar cómo es estar

entre el elixir

de tu boca y tu posesión…

No reprimiré mis ganas

de estar al calor del momento.

Mi habilidad, ya la conoces…

Sé que sabrás lo que haré

en cuanto termine

con la última letra de este texto…

El poema…

Quedará para otro momento.

Viviana Lizana Urbina

Quisiera dejar de querer

Foto

Quisiera decir que te vivo noche y día…
Quisiera contar mi sueño,
en el que logramos vencer la adversidad,
pero ni siquiera eso tengo.
Ni a mis sueños logras llegar.
Quisiera que esta garganta se abriera
para reír a carcajadas,
pero no, ni balbucea
de tanto que quema el dolor
que surge de tu partida.
Quisiera unos días más contigo,
correr por la arena mojada,
ver el reflejo del sol en tus ojos.
Detenernos y mirar
cómo se une el mar con el cielo
mientras nos sentamos
en la calidez de la tarde…
Lamentablemente, ya no es tiempo,
hoy, yaces bajo una fría loza.
Me acompañan sólo los recuerdos
y la melancolía con la que ellos me invaden
eternizando los segundos…
Quisiera poder quedarme
en algún instante de tu mirada,
con eso bastaría
para hacer sonreír mi alma.
Quisiera poder cerrar mis ojos
y despertarme con tu voz,
mi dulce melodía…
Quisiera poder hacer
todo cuanto no vivimos,
pero ya no.
Quiero dejar de desear
lo que se fue con tu presencia.
Quiero seguir viviendo,
pero contigo durmiendo
tranquilo en mí,
con este amor
abrazado a mis entrañas.

 

 

Viviana Lizana Urbina