Palabras del desvelo

Búscame en el resplandor
de las estrellas …
Deja que la noche mezca nuestro amor.
Cierra tus párpados mientras me poso como brisa en tus labios.
Víveme mientras descansas tu cansancio.
No me olvides en la penumbra, cuando la rebeldía cubra las estrellas…
Y si llega el día y no logras sentir mi presencia, será que se cierran las ventanas del laberinto de tus emociones intensas.
Y sólo ahí, daré paso a un
adiós.

Viviana Lizana Urbina

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¿Y qué espero?

Avanzan las nubes entre amaneceres y ocasos;
y nada, absolutamente nada, rescata la piel
que cuelga del acantilado…
Sé que sale el sol cada día, pero no todos los soles
son esperanzas,
no todos traen consigo
nuevas energías…
Así se seca el colgajo
que ansía ser
piel repuesta…
Desvanece la noche al alba
y se mantiene un poco más
la ventana cerrada,
por una rendija
vence la luz
en cristales eternos
y no se sostienen destellos inmaculados,
hay demasiadas sombras
en los cubículos etéreos…
Y se pierde segundo a segundo
vida entre el misterio…
Se acrecienta la incertidumbre de la fina línea que une este instante con el venidero…
¿Y qué espero?

Viviana Lizana Urbina

Pasos impacientes


A sólo pasos impacientes
del misterio del amor…
A breves suspiros
de respirar en tu sonrisa…
A pocos instantes
de vivir un futuro
que será, en el acto,
parte del pasado,
que dejará dibujada
en tu piel y en la mía
las miradas encendidas, mientras que surcará
en nuestro ser la tierra
donde germinará la dicha
de este inmenso amor.

Viviana Lizana Urbina

Tarde plateada


Oculto en la tarde plateada, entre cristales fríos
y cantares del viento,
entre las hojas caídas
y troncos cansados,
a merced de la lluvia,
me dejaste olvidada
a la vera de la nada…
Aturdida,
por una ráfaga de recuerdos, se diluye tu imagen
en cada gota de agua…
Ya agotado, se acostó el día
a la vez que de mis pupilas rodaron las gotas con tu presencia esquiva…
De repente irrumpe un trueno de la noche, me despierta a la vida, todo fue sólo una pesadilla…
Tú, acaricias mi cabello, mientras entre tus brazos, continúo durmiendo.

Viviana Lizana Urbina

Un amanecer

Te veo aquí sumido en tus sueños, abrazado al calor de tu misterio.
Me acerco muy lentamente a tu cabello, inhalo el perfume de tus memorias, me invade el deseo de despertarte, mis labios temblorosos buscan tu boca…
Me detengo, no deseo inquietarte…
Me pierdo de las ansias de estrecharte…
Vida mía, abre tus ojos…
Siente el fuego que deseo entregarte.
Deseo tus besos, tus caricias, tu aliento, tu piel…
Tengo hambre de ti, quiero amarte, reflejarme en tus ojos mientras te digo cuánto te amo…
Así es mi despertar, sedienta de ti.

Viviana Lizana Urbina

Fragilidad del tiempo

 

quiebre
Enlace a participación en El poder de las letras

En el frágil hueco de un instante,
abrióse un día la quimera olvidada,
aquella que guardó por siglos
los ojos del ayer.
Vertiginoso es el tiempo
que enmudece a cada momento,
arrancarle una milésima
parece imposible,
pero en el milagroso quiebre
traspasó el pasado,
atándose con fiereza
a los bordes de mi sostén.
¡Brújula esquiva!
Diste dirección errada,
perdida la brecha,
se cerró el portal.
Y ahora derramadas
cascadas en el vientre,
sollozan las desesperanzas
de unos pasos más.
De vuelta a los siglos muertos
se marcha la aurora,
se entierran los colores de un amanecer.
Perdida en la línea partida del cielo,
hoy sucumbo al adiós,
no volverá a aparecer.
Impotencia en letras,
tristeza de vida,
ilusiones ahogadas
en el silencio mortuorio
del eco de un corazón.

Viviana Lizana Urbina

Abrazo a mis soledades amadas

Al fin es el día de estar conmigo, sólo envuelta en lo que siento…
Ya deseaba descalzar mis pasos, sentir el frío roce en mis pies…
Es que la frialdad de una mañana acariciando mi tibieza despierta las añoranzas y la sensibilidad de mi piel…
La sensación de reencontrarme sin presiones, sin el acoso de lo trivial, siendo libre de la mirada tortuosa, es extraordinaria…
Hoy, me entrego el abrazo mío a mis soledades amadas, ésas que oculto para que no sean invadidas por las horas de otros, ésas que me entregan mi esencia pura sin oscuridades ajenas.
Al fin estoy aquí, así, con mi café cargado, endulzado con mis labios y mis letras, con la idea de extender mi soledad, al menos en ellas…

Viviana Lizana Urbina