Soy ésta

Soy ésta que deambula entre el amanecer y las noches frías,
que lleva en la mirada el brillo de tus ojos,
la que tatuó tu sonrisa en su alma…
Soy la mujer que se desvanece en el viento, se hace perfume de una tarde, con la esperanza de llegar a ti en la brisa…
Soy la que se bebe tus besos en las gotas de lluvia…
La que dibuja tu rostro en el atardecer y
en las manos tiene grabado la piel que no palpa, la que la sabe aún sin rozarla…
Soy la que lleva en el ser tu existencia, en la que te alojaste y te quedaste a cadena perpetua…
Soy ésta, la que es tuya y te abraza quedándose en tu pecho cada mañana.
En fin, soy la simple mujer, que te ama.

Viviana Lizana Urbina

Otra oportunidad


Escapar de las garras de la muerte y quedar a la espera nuevamente…
En un instante se pasa el suspiro que apuñala…
¡No piensas!
¡No sientes!
Sólo que al instante de reacción, te das cuenta de lo vivido y te agarras con todas las fuerzas a tus amores y los amas más, pues es lo que lamentabas dejar.
Y se sigue aquí, con oportunidades de ser feliz a cada instante, sorteando las barreras y limpiando el barro de las botas…
Estás aquí
y respiras pausado
para amar más intensamente…

Viviana Lizana Urbina

Así…


Sí estabas, me esperabas con las alforjas llenas de esperanzas, tenías todo sobre la mesa.
Así, mostrándome lo que has reunido para nosotros…
También, tenías un manojo de ilusiones, por si las esperanzas me parecían pocas…
Te habías esmerado, tienes un equipaje apropiado para ir por el mismo camino…
Y yo, que no me he de privar de decir lo que siento, hoy no articulé palabras, sólo dejé que mis ojos se sumergieran en los tuyos para darte mi respuesta y te la di desde el fondo de mis reflejos y dejé que emergiera como luna llena, rebosante y anaranjada con lo maravilloso y mágico que inunda el cielo en una noche cálida…
Así estabas,
así me esperabas…
Así, me tomé de tu mano y hoy, avanzamos por un mismo camino y con el horizonte que vamos forjando.

Viviana Lizana Urbina

Tras tu sombra


Te veo,
entre uno y otro renglón, entreabres la persiana…
Veo el candil en tus ojos,
te me escabulles
entre las luces
y polvo de atardecer…
Estremece mis entrañas
la indiferencia,
me vuelvo razguño
y piel marmoleada…
Y voy dando tumbos
envuelta en quebranto, sujetando las hilachas
que sobreviven a la nada…
Dónde te fuiste
dejándome a la deriva…
En esa acera,
tú sigues oculto
a mi existencia…
Y miro entre las rendijas,
sé que estás ahí,
oculto tras la sombra
que engalana tu vida.

Viviana Lizana Urbina

Vacío


Caída libre,
y sin paracaídas…
Así se siente
el alma marchita
al darse fuerte
contra la realidad…
Agonizan las ganas
de ver el mañana,
sólo la idea
de dormir profundo
es la leve esperanza
de ínfima felicidad.
Es el momento
de rezumarse…
Gota a gota
echarla al aire,
que el viento la seque
y quedar en nada más.
Borrar el presagio
de seguir girando
en el frío y quebradizo
espacio de la razón.
Agoniza la vida,
sobrevive la nada
y ella a rastras,
seguirá hasta el final.

Viviana Lizana Urbina

Tarde plateada

Espérame en la tarde plateada, camina descalzo en la húmeda arena y piénsame en cada roce…
Deja que la brisa acaricie tu faz y deje ese salobre gusto de la piel sudada en el frenesí de nuestras tardes de otoño…
Te aseguro que alcanzarás a rememorar el fuego de nuestras miradas y ya estaré allí, para revivir la intensidad de nuestro amor.
Espérame sólo un momento, no tardaré…

Viviana Lizana

Leyendo la melancolía

En el costado de tu silencio,
se pasea erguida la soledad haciendo honor
a tus desgarradores gritos del alma
que clama por unas migajas
de cordura
ante la locura de la melancolía que reina dichosa
en las blondas de tu mirar…
A lo lejos te presiento, tambaleando en la oscuridad, desesperado con los escozores
en las llagas que ha dejado
la partida de esa sombra,
que fue tu guarida
de noches ardientes,
quien con sus caricias
talló profundas huellas
en tu sensibilidad…
Y me pregunto, continuamente, qué puedo hacer para rescatarte de la borrachera de tu corazón…
Impotente ante tus lágrimas
sólo puedo decirte,
espera que amanezca,
busca el sosiego bajo el rocío, la brisa o en la lluvia, ellos mitigarán el dolor…
Tal vez, con un poco de tiempo,
sentirás en cada instante,
que vivir da la opción de hacer tu vida mejor.
Por ahora, deja que se ilumine cada rincón de tu habitación.

Viviana Lizana Urbina