Ventana al pasado

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Ondea mi visual en el paño de la ventana cerrada, sin aire, sin luz, hay nada…

Recorren los segundos en retroceso, giran al pretérito de una sonrisa inexistente, sólo hay

ecos del silencio…

Pisoteado un abrazo entrañable quedó suspendido en el vacío;

huesos fríos, latidos secos.

De los leños calcinados ni sus cenizas se huelen en ese paso. Fue la lluvia, la vida, el viento.

Corre por mis venas el río que contiene los recuerdos, nostalgias de instantes asfixiados y de decapitados momentos.

Abrí el cristal y se oxigena una lágrima que se escapó de la mirada al tiempo muerto…

Nada duele, el corazón está latiendo: son ilusiones, un bello sueño, nuevo horizonte…

La realidad es que mi amor encontró su reflejo en esos ojos, sus ojos, los míos;

Mis besos llegaron a esos labios, sus labios, mis labios;

y mi piel recibe las caricias de esas manos, sus manos y mis manos.

Hoy, tengo abierta la ventana a mi pasado, siento calma…

La puerta abrí y sigo avanzando, es mi camino, son mis pasos junto a sus pasos.

Plenitud entre sus brazos.

Viviana Lizana Urbina

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Que hablen tus ojos (actividad)

Respuesta a actividad “Que hablen tus ojos” en grupo “El alma de tres poetas” de Google+

Mientras dormía

Mientras dormía te vi absorto con el aroma de la flor que era para mí…
Si tan sólo fuera realidad y no sólo un sueño.
Pero no, cerré mi puerta a nuestro pasado, sólo me asomo a la ventana evocando nuestros momentos.
Ya no estás, sólo eres suspiros en mis recuerdos.

Viviana Lizana Urbina

Así

Desde mi abismo tañe tu nombre
y mis latidos se agitan
como si en tus brazos estuviera.
Se destempla mi mirada entre lo que veo y los recuerdos,
y me sumerjo en el lago de tus caricias…
Lato a prisa…
Se acelera el paso por mis venas,
en cada poro resurge tu perfume,
te busco desesperada…
Estás dentro,
muy dentro…
Así te estoy viviendo,
así me tienes,
así te tengo…

Viviana Lizana Urbina

Un poco más

Tengo el corazón inmerso en tu mar, estoy en ti al vaivén de tus olas…
Dánzame despacio para impregnarme de tu sal, tu aroma, tu humedad.
Báñame de ti,
hazme vivir en cada movimiento…
Te respiro
Te huelo
Te tomo
Te bebo
Embriágame de ti un poco más…
Sólo un poco,
que sin ti siento que muero…

Viviana Lizana Urbina

Silencios rotos

Silencios arrullan las horas que se escapan por el bies de este día.
Se escurren de mis dedos las inmaculadas letanías de aquellas caricias.
Necesito sentir tus manos cálidas entre las mías, oír el canto de las olas tras la penumbra mientras amamos el instante que nos presencia y luego muere quedándose hecho huella en el alma que nos late y nos eleva sobre lo humano aunándonos en el infinito de los eternos amaneceres y ocasos.
Y de tanto necesitarte se rompió la noche, permitiendo que un claro de luz trajera a mí tu mirada, las melodías de tu voz mecieran mis labios estallando la felicidad en mi alma, pues sólo tú me completas y me habitas.
Sí, las horas enfilaban hacia la soledad hasta que los
silencios rotos dejaron una mágica noche de amor.

Viviana Lizana Urbina

En las nubes

Hoy columpié nuestros recuerdos en las nubes.
Mientras el frescor del viento alisaba mis memorias,
nuestro tú y yo se balanceaba al vaivén del romance y la nostalgia.
Volvimos a mirar el mismo horizonte, donde los arreboles envolvieron nuestros pasos conteniéndonos de la brisa invernal.
Y fuimos uno entrelazados al amor nuestro, como ahora se mantienen tu corazón y mío.
Esta tarde renacimos en las pulsaciones de estas venas que mantienen el fluir intenso desde lo profundo de nuestra unión.
Hoy, al compás del aroma de nuestra historia reviví el latido de nuestros besos dulces y de pasión.

Viviana Lizana Urbina

Tu soledad

La soledad cautivó tu alma;
sus silencios son melodías afines con tus propios silencios.
Te vi partir hacia ella
y contuve mis latidos
para no ahullentar
tu andar seguro.
Vas hacia donde
se agitan tus suspiros,
tras el perfume embriagador
que sedujo tus instantes.
Ve tras de tus sueños,
camina a ese horizonte que resplandece en tus ojos.
Afinidad de almas
tienen la soledad y tú.

Viviana Lizana Urbina

Desde adentro

Lo reconozco,

tengo liados cada latido a estos sentimientos desbordantes que fluyen en mis pupilas y en mis manos…
Estoy remendada desde adentro, por quien provoca mis suspiros, ha zurcido todos mis desgastes lentamente.
Con generosidad y paciencia dio cada puntada a esta alma cuando más desgarrada estaba.
Y en cada pinchazo se fue quedando en mí, hasta que logró dejarme intacta y llena de él.
Sí, cada latido pende de ese hilo que me une a este amor, mi amor, nuestro amor.

Viviana Lizana Urbina

Pensamientos de tarde de lluvia

¡Qué frágil es la línea entre las contrariedades!
Sólo basta un leve movimiento para que todo cambie, hasta el soplido del viento puede desbaratar la calma…
Ahondando un poco más,
qué importante es darte el tiempo para quien amas, sin excusas de cansancio o dolores de cabeza, pues esos momentos valiosos que se esquivan no regresan y tal vez sean esos instantes perdidos los que pongan la diferencia.
Simplemente es estar o no hacerlo, es darse o negarse a la oportunidad de amar. Pero si tomas una decisión, se debe asumir íntegramente, de otra forma es no ser una verdadera mujer o un verdadero hombre.
No sé, al escuchar cómo golpea la lluvia y el viento azota los árboles, sólo me da por pensar y más pensar.

Viviana Lizana Urbina

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