Un día más

Viviendo pedazos, retazos de felicidad y otros pocos de vida normal.
Ojalá lo normal fuese como una taza de leche. Pero de un tiempo a esta parte lo cotidiano tiene mucha sustancia, pormenores, altos y bajos, con sí con sa… Es como un queque marmoleado, con matices.
Deseo sinceramente terminar esta travesía, llegar a puerto, poder pisar tierra firme, pero nada es como se desea.
Hoy es otro día más para archivar en los que no se quiere volver a leer.
Sin más se desvanece la ilusión en cielo nítido y a la vez gris a pesar de la luna resplandeciente…
Es mi vida la que pasea por las sombras de la sin razón…
¿Se ha ido la cordura o es que estoy sorda y no escucho mi conciencia que clama por volver la mirada hacia el sol?
La noche avanza sobre mi cabello, se cuela con frescor dejando al descubierto las respuestas de días de incertidumbre y desconcierto.

Viviana Lizana Urbina

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Sin Espera

sin espera
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Quiero tu palabra

en la erguida dulzura de mi sensualidad;

sólo tus labios

podrán dejar su verbo

en mi inquieto amanecer.

Dibuja una estela

en la fragua de esta noche

y bajo la inmortalidad del espacio

inventa mil senderos

para recorrerlos lentamente…

Suspende, sólo una mirada, en la luna,

conviértela en potente resplandor

que con su intensidad

venza la fragilidad

del tiempo y la realidad…

Rompe mi yugo,

álzame en tus brazos

y mantenme sólo para ti.

Y si se quiebra el respiro

y la infinidad se apodera de lo que soy,

mantendré en la libertad de mi alma

la inmensidad del universo

que me regalan los espejos de la tuya;

en esa eternidad,

sólo seremos tú y yo.

Allí yo seré el verbo

que cobijará tus pesares,

he de amamantar la vida

que florezca de esta gran verdad…

Y entonces,

mientras noches y días se suceden,

amémonos sin espera.

 

 

Viviana Lizana Urbina

Venciendo mi otoño…


Corren las horas
al compás del viento.
Las veo caer a la quietud
del desvanecido pretérito
de los rojizos y ocres que se quebrajan y agonizan en su viaje como las marcas en mi piel, esas que han dejado el polvo y las calles que han pasado por mis manos al tejer los segundos que blanquearon mi cabello.
Miro reflejada mi historia
en los cristalinos ojos
del otoño y aunque la frialdad me circunde, aún hay ilusiones de ver reverdecer nuevos mañanas que no han soslayado este momento.
Sé que serán primaveras amanecidas en la tibieza del abrazo del amor. Me lo asegura el beso de esta noche.

Viviana Lizana Urbina

Irrenunciablemente, es amor


Henchida de ti,
que entras por mi tacto, impregnas mi piel,
traspasando hasta el confín
de donde nacen mis suspiros…
Me habitas en cada sentir,
te ahondas en mis entrañas dibujando con tus ojos
los caminos al paraíso…
Me niego a perder el universo que habita en tus pupilas,
ni la plenitud del tiempo
en tu sonrisa.
No renuncio al mar
que encuentro en tu piel
al abrazarme con tu ternura…
Si la posibilidad de respiro
sólo se da en un segundo,
deseo compartirlo contigo,
de lo contrario, no sería vivirlo.

Viviana Lizana Urbina

Finalmente, qué es el dolor

Con irascible mirada
me tejió un vestido,
me enhebró mil hilos rojos
sobre el fondo negro
de mi abismo…

Con iracundas puntadas
cosió cada parte en mi silencio, profanando el dolor
que guardó el angustiante amanecer
sin su palpitar recostado
en mis pechos.

La inexorable osadía de remendar la costura sobre mi piel marchita
desangró mis ilusiones
y los sueños se hicieron trizas.

Acallado el grito desde mis entrañas
al reflejar mi existencia
en el trasfondo de sus pupilas;
me abrazaron con su inagotable amor
destemplando en mi ser
cada fibra…

Finalmente qué es el dolor,
sino una parte inevitable
de la vida…
Cada suspiro, llanto o grito, vale la pena,
si el amor está conmigo.

Viviana Lizana Urbina

Miserias

miserias

Caminos oscuros se abren en medio de la incertidumbre de los días, me pierdo en las esquinas de un espejo sin reflejos, la risa se encarga de disipar la inmunda podredumbre de las aceras empolvadas y enmohecidas por la pantanosa miseria que se desparrama con los pasos ajenos a mis pies y me inclino sobre mi sombra para tomarla en mis manos haciendo de mi alma un baluarte para escapar de tal miseria…
Será una osadía de mi mente con la inteligencia de las emociones desvanecida por la inseguridad de los tiempos añejos aferrados a mis ojos, que quebrajan la esperanza de ver la existencia como una aurora soleada, la enturbia con humaredas de los carros al pasar y me pierdo por instantes en los abismos de una historia que se fragua en mis dedos.
Y al sentir el roce de una brisa, se refresca la mirada tras el cristal, se enciende mi desnuda ilusión en tus pupilas y retomo el sendero hacia el sol.

Viviana Lizana Urbina

Mala tinta

mala tinta
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En esta vacía hora, se enfilan los pesares para transitar entre los agónicos destellos de mis dedos.

Mis manos están huecas, de sus fondos sin fondo sólo salen piedras para arrojarlas al deteriorado instante que precedió el golpe en cada letra… A destiempo están las ganas de destruir el indolente escarnio de este día moribundo…

De qué sirve el respiro en un cenicero lleno de tiempos inexistentes, quemados en cada colilla de cigarrillo.

De qué sirve sobrevivir a lo que no se vive. En cada parpadeo se muere el camino hacia un horizonte desdibujado.

No hay poema en la tinta que hoy he usado, tal vez mañana…

 

Viviana Lizana Urbina