UNA MUJER

anciana-mexicana
Imagen sacada de web

Esos cristales  que desde que recibieron la luz por primera vez, los que hicieron suya cada una de las imágenes que pasaron por ellos. 

Esos cabellos canosos que algún día fueron dóciles y relucientes, los que llevaron trenzas largas donde se colgaron las ilusiones de adolescente, luego se aflojaron al viento para sentir pasar entre ellos el susurro del viento que le traían mensajes de amor de quien ella anhelaba, esa piel que algún día fue clara y lozana, fresca como el rocío de la mañana, esas mejillas que algún día se sonrojaron cuando recibieron el candor de una mirada.

Esas manos que se asieron al pecho de la madre, mientras esos labios vírgenes succionaban el alimento, luego pasó el tiempo y por ellos salieron miles de palabras al viento, otras  se formaron consejos de mujer sabia. Esos labios que alguna vez fueron rosados y tersos, los que besaron mejillas de niños que salieron de su cuerpo, esos labios que se dieron  a  amar y se fueron secando con el tiempo.

Ahora que sus cristales están ya claros, de tanta luz que recibieron y tanto que  vieron.

Los cabellos que ahora están enredados y blancos, mostrando el claro paso de los años.

Esa piel que  se muestra llena de grietas y arrugas, dan conocimiento de una vida de trabajo, dolores y quebrantos, pero denotan un ser fuerte, pues aún tiene el orgullo para mirar de frente.

Esas manos ahora oscuras y con arrugas son las que hicieron ropa, comida, cariños y todo tipo de trabajos.

Esa boca guarda todas las palabras de una historia completa, que incluyen todos los detalles de una vida de muchos quehaceres, alegrías, sinsabores, conversaciones, soledades, amores, desamores; 

Todo ese conjunto es lo que hacen de este ser humano,  UNA MUJER.

LETARGO MENTAL

Letargo mental, flojera extrema.
Los músculos sin fuerzas, atraídos por la gravedad de la tierra, parece que hoy ha  aumentado  esa característica de ella, pues no hay movimiento alguno que haga avanzar las neuronas a cuestas.
Abatimiento mental, hay dragones en puertas, con su abertura dental  aspirando el mundo, exhalando suspiros  y arremete nuevamente  a tragarse la tierra.
La vida reclama accionar rápidamente, despegar al espacio  a resolver los pendientes.

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UN LIBRO, UN CAFÉ, TU Y YO

Café inspirador.
Sólo basta un café  y un libro para recordarlo

Aquella tarde que nos encontramos,

ese instante en que nuestros destinos se cruzaron,

donde lo único que nos unía

eran palabras cargadas de intenciones de sabernos más,

compartimos juntos un café,

Tú allá y yo aquí.

Mi café humeante,

me hacía imaginar tus ojos mientras charlábamos.

Qué sentimientos tan intensos se pueden saborear en ese café,

que me trae a la mente tus recuerdos.

Un amor tan inmenso,

que me acompaña cada día,

cada letra escrita va dirigida a ti,

pero tú no estás.

Mi corazón rebosa de alegría

cuando en mi memoria te evoco,

me haces falta para amarte,

para acariciar tu alma con mis letras,

para regalarte mis sonrisas,

para observarte sin prisas,

para que tu aroma se impregne en mi piel,

para que el mío se adhiera a la tuya.

Ya llegará el día,

si no es en esta vida será en la otra,

pues un amor tan verdadero

no se puede quedar sin vivirlo.

Ese instante en que al fin nos encontremos,

podremos, en medio del vapor del café

contemplarnos tú y yo,

será tal la pasión que se desprenda en el instante,

que podremos escribir una bella historia juntos,

la que plasmaremos en limpias hojas en blanco,

sin borrones ni reparos,

sin que nada se interponga entre el lápiz y el papel.

Así será escrito nuestro Libro,

que tendrá por título

“UN LIBRO, UN CAFÉ, TÚ Y YO”.