Gélido silencio

La gélida noche espera que derritas la nieve con tu voz…
La mañana otrora blanquecina se enmudeció tras el paso de frías horas, la tibieza de otro albear espía tras el umbral de aquella estrofa aún no escrita…
La espera sigilosa está recostada en el edén de tiempos antiguos.
Tardía será la aurora
si el encanto
de la dulce melodía
no seduce a esta oscuridad…
Las estrellas no titilan, están como acuarelas de mala tinta,
Opacas son puntos fijos, también estériles, como las rocas que arroja el río…
La callada mirada de la nada, llena el espacio de frío y vacío…
Dónde se ha escondido
el piar bendito,
blanco su cuerpo,
está muy frío
¿Acaso,
lo entumeció la melancolía
por el amor antiguo?
La noche está más noche y el canto dulce, se desvaneció entre la bruma sin terminar la siguiente estrofa…

Viviana Lizana Urbina

I write to love

Le escribo al amor
que habita en cada espacio
de mi universo,
a este sentimiento
que se ha hecho
dueño y ciervo
de mis emociones,
a este amor
que me subyuga
y me consiente,
abriga mis quimeras
e ilusiones,
me atormenta
en los vacíos de mis noches, hace estallar el fuego
en mis gélidos abismos, desnuda con sutileza
mis flaquezas, arropándome con ternura con su fortaleza.
Le escribo a mi amor,
que es tinta de mis venas,
con la que se dibujan
los parajes
y las letras de mi vida.
Vivo en la espera
de ser una historia cada día, tanto en su piel,
como en mis páginas escritas.
Le escribo al amor, mi amor, que es usted.

Tus sueños, mi vida


El frío se evidenció tras tus muros,
la noche te acunó en sus brazos…
Antes, acercaste tus labios a mi recuerdo
y me besaste en aquel lugar que es sólo nuestro… Extasiado entre el aroma y mis caricias,
embelesado por mis caminos que son tuyos,
te internaste en la quebrada
de mis instintos
y condujiste hasta el precipicio de nuestro idilio.
Al fin, descansaste
y te envolviste en el cálido ropaje de tus sueños,
allí me recostaste sobre tu pecho…
¿Será que nuestro amor
es vida y también de ensueño? No necesito respuesta,
así se vive un amor
que no tiene fronteras.

Viviana Lizana Urbina

Temporal en mí


Persigo tus pasos
en esta fría
y desoladora noche
La inclemencia en mí
no amaina,
se enredan al ventarrón
que azota en mis oídos,
la lluvia se agolpa
en gruesas gotas,
mi vientre apagado
y hajado en el tiempo,
se muere de a poco
sin prisas y seguro…
Encerraré mis ilusiones
en una mazmorra.
No hay nada que calme
esta soledad que me abriga…
Te escabulles entre callejuelas oscuras
a buscar tu consuelo,
te escapas y corres
a brazos extraños,
refugios de engaños
y halagos superfluos…
Saldré a la lluvia
a buscar mi consuelo
Lavaré el dolor
que se dibujó en mis mejillas, dejaré que el viento
se lleve esta melancolía.

Viviana Lizana Urbina

El horizonte es tuyo


Déjame aquí, es hora que partas…
Las diferencias entre nuestros mundos son abismantes,
sigue tu travesía,
el horizonte donde
se pone el sol, es tuyo…
Es mi obsequio de despedida, te regalo el ocaso
en este mar en calma,
guarda en el sol adormecido nuestros recuerdos…
En cada atardecer de cálido resplandor en las frías aguas, sentirás en los pálidos destellos la caricia inerte de mis manos…
En los vientos
que elevan las olas,
me creerás oir llamándote. Seguro que estaré
en algún risco
mirando al cielo,
diciendo tu nombre
como grito en el silencio…
Cuando llegue al fin la noche, cierra tus ojos y si sientes
que el viento te acorrala,
no temas,
seré yo que he ido a buscarte…

Viviana Lizana Urbina