Vacilar, cavilando

Enlace a publicación original en El Poder de las letras

Un cúmulo de cosas golpearon mi pensar, traté de cubrir mi cuerpo, como para aminorar el pesar que se alojó en mi alma. Arranqué de ese estado, corrí y corrí…
Sabía que lo único que podría calmarme era unirme a la parte de mi vida que respira y florece detrás del cristal. Pero no logré ver a través de él.
La oscuridad de este día lluvioso lo mantiene húmedo y tapado de gotas del vapor que exudamos aquí dentro.
Y reniego de esta lluvia que acentúa mi impotencia al ver cómo la vida se separa de mí para ser vivida mientras me quedo aquí aferrada a los recuerdos, arropada en nostalgia, mientras la melancolía se escurre en salado baño sobre mis mejillas.

Este fue un golpe de cavilaciones que quedaron aguijoneando mi corazón y se hicieron magia suavizando la molestia de los tac, tac, tac, que resonaban más fuerte que el tiempo marcado en el reloj.

Viviana Lizana Urbina

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Mi dicha

Un instante de mi amada hija, Laura, de 15 años, traducido a una escena de hermosa película romántica.
Cómo no sentirme dichosa y orgullosa de mis adoradas hijas.

Cada día me sorprenden con muestras de amor y además, veo cómo florecen.

Alba, de 7 años, siempre sale con alguna frase filosófica, increíblemente es así. Tan pequeña y de mente ágil y con un corazón que desborda en ternura y sabiduría. Es como si en ella habitara un alma antigua que se hace notar a través de sus palabras.
Así es mi pequeñita, un cúmulo de amor, inocencia, ternura y sabiduría.

En mi Polita, de 10 años todo es entregar amor con sus detalles.
Muestra de ello es la creación del Día de la Hermana, el cual celebra una vez al mes. Y éste no es un día como el día de la Madre o día del Padre, donde el comercio nos persuade para comprar algún obsequio. No, para nada, en el Día de la Hermana, mi niña ordena y decora algún lugar de la casa para agasajar a sus hermanas.
Hoy fue el día de celebración, preparó un delicioso desayuno para sus hermanas.

¡Ah! Polita también escribe…

Creo que en las tres hay gotitas de tinta en sus amorosas venas…
¡Sí! ¡Soy dichosa!
¡Tengo las hijas más maravillosas del mundo!

Mis hijas y yo.

Intacto

De qué está hecho el día cuando la penumbra me consume la dicha,
de qué está bañado el mar sin los rayos de luna que cubrieron nuestros cuerpos en nuestras tardes pasadas.
Es que la lúgubre mortandad de mi alma marchita ahuyenta el suspiro fugaz en tu enmudecido recuerdo.
Se apagó la cordura de mi mente ahogada en la nostalgia de mañanas sin tu perfume…
Inhóspitas horas me transitan la piel y arrebatan los vestigios de tus caricias dejándome en el desierto de mis memorias.
Y me hundo en la profunda huella perpetua en mi alma, allí estás intacto como intacto se mantiene, éste, nuestro amor.

Viviana Lizana Urbina

Con un café

Me quedé con tus ojos mirándome, con el aroma del café entre los dos, con el sabor de tus besos y de tu piel.
Me quedé llena de ti, pero inevitablemente con dolor en cada latido…
Vi cómo la mañana te arrancó de mi lado, me dejó con la viva nostalgia de todo. Y es que las horas son escasos segundos mientras nos entregamos el alma…
El tic tac del reloj rompe el silencio, ahondando el eco que deja el vacío aquí dentro.
En un momento siento cómo la tristeza se agolpa en mi garganta mientras se hacen agua mis ojos.
Y busco enmudecer las voces que me arrebatan del pensamiento que me sumerge en nosotros. Necesito de más silencios para revivirte en mis recuerdos. Eso, mientras regresas.
Aquí te espero, con este amor y mi café.

Viviana Lizana Urbina

Verdades del silencio

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Las líneas dibujadas en las laderas de mis ojos son dueñas de verdades que dejaron los caminos recorridos y de tanto andar, es fácil ver cómo se enfría el sol mientras el ocaso le gana espacio a la bóveda oscura.

Hay verdades reveladas en tus ojos, esa opacidad, esa mirada triste, que antes resplandecía mientras tus labios emitían palabras desde tu alma a la mía, hoy están sombríos y tu boca ya no pronuncia caricias para mi corazón.

Hay verdades que se llevan consigo y no son necesarias decirlas para ser entendidas. Se manifiestan libremente, pues han recorridos esos laberintos que albergamos en nuestros abismos y desde allí emergen con la fuerza que les da ver al fin el sol.

Qué más claro que leer los silencios en esa melancolía y en la frialdad con que esos ojos sombríos me miran…

Hay una realidad que no pronuncio por temor a que se haga vida y eso es, quedarme sin tu amor.

Viviana Lizana Urbina

Sin tiempo

Desperté viviéndote,
estabas en mí y así seguiré sin importar el vil tiempo; ignoraré a ése que todo lo transforma hasta desintegrarlo.
Es que mis latidos sólo dependen de lo que circula por mis venas y en ellas sólo fluye un torrente de amor.
Quise negarme a esta realidad y no he podido. No renunciaré a que mis suspiros acompañen el susurro, que mi alma hace, de tu nombre…
¡Ay! Cómo te explico el cómo mi pecho se agita al escucharte.
Si te veo, sólo deseo que me abraces fuertemente y así sentir cómo se yergue hasta nuestra calma.
¡Ay! Si pudieras ver cómo palpita mi ferviente deseo…
Soy paciente, esperaré hasta que nuestro despertar sea, adheridas tu piel y mi piel, en el mismo lecho.
Mi amor te pertenece, sin contrato, sin espacio y sin tiempo.

Viviana Lizana Urbina

Latidos

¿Y si tienes razón?
Debo reencontrar mi voz interior. Se quedó en silencio, dejó de hablarle a mi razón y me perdí. Me extravié de mí, dejé que sólo hablara el corazón y caminé tras lo que mantiene mi rumbo.
Aunque es sinuoso el camino, sigo adelante.
A veces camino segura con las caricias del sol en mi piel, de repente se nubla y el frío hace temblar mis emociones. Es ahí donde mis brazos se hacen minúsculos y no consigo abrazarme lo suficiente como para calentar mis escarchadas entrañas.
Y todo duele, incluso el aire se hace poco; pareciera que mi garganta se estrangula y no logro llenarme de vida. Es entonces, cuando siento que muero en ese abismante sendero…
¡No, no ha callado!
Es desde mis latidos, mis abismos, mis laberintos que me gritan seguir aferrada a este amor.
¡Amar, sólo amar, entregar, darme!
¡Eso es lo que soy!
¡Para eso vivo!
Hoy amo inmensamente.
¿Felicidad?
Ésa, la siento, está en las sombras, estacionada en la lejanía. Es una ilusión para mis pupilas. Al menos sé que lograré que me cobije.
Ahora sigo mi andar a la vera de este profundo sentimiento llamado, mi amor.

Viviana Lizana Urbina

Cierra los ojos

Hoy estoy decidida a todo…
Por ti dejaré mi desencia al cerrar la puerta.
Sí, ahora tendrás mi pasión desatada, haré arder el delirio en tu boca, beberás del néctar más dulce, mientras mi sensualidad enardecida e inquieta se paseará entre tus manos trémulas.
Hoy quiero que escribas en la humedad mi piel, los te amo que han quedado suspendidos en el aire mientras sólo nos hemos desnudado el alma…
Ya es hora de que todo se fragüe entre tu cuerpo y el mío.
Por lo tanto, cierra los ojos…
Ya he cerrado la puerta…
Así,
quédate quieto….

Viviana Lizana Urbina

Revelación

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Cuerpo trashumante, deambulante entre espinos bajo su gris cielo que llora por la huida de sus golondrinas.

Se cansó de seguir la impuesta manía de temer al látigo que hostiga su sonrisa.

Qué perpetua agonía es mantener la garganta oprimida, el pecho rasgado y latidos que gritan silencios interrumpidos por los gemidos que se escapan ante la humillante postura de sus ojos frente a la vida.

Se cansó de sí misma, de su añejo y sucio reflejo en los vidrios del tiempo.

¿Por qué soportar inclemencias en su piel flácida y desteñida, si no hay más tiempo para reanudar caminos, ni para remendar y coser las sangrantes heridas que manchan sus pies, sus manos y su alma marchita?

Se cansó de su remedo de ser, ahora se bañó en osadía y se perfumó la desnudez con su esencia de amor.

Se cansó de ceder, se venció a sí misma. Ahora corre; vencerá el destiempo que la separa del dueño de su corazón.

Viviana Lizana Urbina

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