Impresiones

Se me hace que la vida esquiva mis deseos,
se empeña en poner barricadas en mi camino
y así impide
que la zozobra
deje de anidarse
en mi garganta…
Y así,
entre uno que otro motivo,
se pasan los momentos
que podrían dibujar
una sonrisa
en las sombras de mi alma…
Eternidades a oscuras,
soledades eternas.

Viviana Lizana Urbina

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Hedor

Hay un aroma que ha enturbiado la tarde, es más que eso, es un hedor que abruma y contraría…
Huele a dudas.
Sí, hay una toxicidad que se ha introducido en el fluir de las venas y avanza raudamente apoderándose hasta de los vestigios que, hasta hace poco, recorrían todos los caminos.
El espacio está enrarecido y no hay cómo detener el veneno que asedia al corazón.
Y es que la falta a la palabra es engañar; desaparecer en vez de dar la cara es aceverar que algo se esconde…
Dudas, desdichada incertidumbre se ha sembrado donde sólo crecía amor.

Viviana Lizana Urbina

Sigo soñando

Destellos de nerviosismo, incredulidad, regocijo, mientras mi corazón se escapaba de mi cuerpo, me envolvieron con tu deslumbrante presencia en mis parajes.
Te tuve aquí, donde deseo que permanezcas.
Y sigo soñando, es mi manera de vivirte…

Viviana Lizana Urbina

Sueño

Me arroparé con ese sueño

que me aleja de la celda de mis pensamientos,

así, rozaré la sonrisa recostada

en esos labios que me nombran sin palabras.

Descolgaré la desilusión que me abrazó

aquella lúgubre noche de eterna espera,

pues en el regocijo de mi sueño

me acunaré en los latidos de mi amor…

Me entrego,

en este momento,

al silencio de tus ojos soñadores.

Viviana Lizana Urbina

Rompiendo el silencio

Unas pinceladas recogidas de unos pomos de pinturas que encontré en un lugar de historias…

Al cabo de poco más de un año de separación por violencia psicológica, con quién es el progenitor de mis hijas, reitero y reafirmo mi actitud tomada el 5 de diciembre de 2017. Día imborrable, en el cual concurrí al Tribunal de familia de Santa Cruz a denunciar la situación que venía sobrellevando por muchos años.
Como era de esperar, él, jamás reconoció ni lo hará que el trato que mantenía hacia mí y a la vez hacia nuestras hijas, era como ir, lentamente, rompiendo con una daga el alma. Claro, para quien es su manera normal de comportamiento el ir imponiendo sus intereses por sobre los demás, ir anulando la voluntad y el poder de decisión de la persona que te acompaña, subyugándola a tal punto, que deja de pensar en sí misma y aprende o adopta una actitud de obediencia para evitar confrontamientos y así, a la vez, evitar que los seres que ama y que observan su vida de cerca , sufran.
Si miro hacia atrás, veo ya todo lejano y ajeno. Eso debe ser porque este tiempo de vivir sólo con mis hijas y haber roto ese vínculo de represión y encarcelamiento, ha permitido ir adormecimiento el recuerdo.
Jamás me detuve a pensar en lo que ocurriría a partir del momento en que fuera sacado de esta casa.
Nunca dimensioné el nivel de rabia, rencor y maldad de ese ser que otrora, me ayudó a traer al mundo a las tres razones maravillosas para seguir luchando.
Evocando un terrible episodio del verano de 2018, este señor marcó e hirió lo más valioso en mi vida, pues dijo frente a nuestras niñas, con ese tono de voz prepotente y detestable: “no me interesan, sólo quiero a …( nuestra hija menor).
Imagínense el llanto desgarrador de mi hija intermedia, el dolor y la rabia en la carita de mi hija mayor y los ojos llenos de inocencia de la más pequeña, quien no entendía nada.
Mientras lo escuchaba, intenté que mi cuerpo fuera un escudo y mis reclamos fueran detonantes en su razón para que callara y no las dañara más.
¡Maldito!
Efectivamente, mientras tuvo visitas libres, venía cuando quería, pero sólo quería estar con la pequeña. Maldito, mil veces maldito.
Mi segunda hijita miraba por la ventana cómo su padre era cariñoso con su hermana y ésta, por su parte, se sentía obligada de estar en su presencia, mientras que la que sólo observaba, deseaba un abrazo de ese despiadado.
En sus venidas, no le faltaban palabras ofensivas hacia mí, pero las soporté, pues era normal que me tratara así. Eso duró hasta que me insultó en el antejardín a viva voz, eso para que unas personas que estaban cerca escucharan. Con esa vergüenza, ese menoscabo, lo denuncié nuevamente. Para él era una exagerada, una mentirosa, pues él no reconoce su falta.
Saben, mientras corrían los días, semanas y meses hasta marzo, este señor, hizo venta de la casa donde habitamos, el terreno que era el patio y todas sus otras propiedades, a su hermana, todo por una suma de dinero que ella no tenía, pues no trabaja, sólo se dedica a cuidar a su madre, a un tío, a sus gallinas y perros.
Inscribió la venta de la casa el mismo día que debía inscribir el bien familiar, claro que hizo venta de la nuda propiedad y dejó el usufructo para las hijas hasta los 18 de la menor, vale decir hasta marzo de 2029.
Claro que nos dejó sin patio, construyó un muro de pastelones alredor y dejó poco más de 1 metro al costado de la casa. Ése es el patio para que miren el cielo las hijas. Ya no podemos poner su cama elástica ni su piscina, ya no pueden correr con las perritas ni encumbrar volantín.
Es un desgraciado ese hombre.
Desde marzo que ya no cruzamos palabra, no pregunta por sus hijas, no las visita. Si pasa por fuera y las ve, a veces, les dice hola o simplemente, no las mira.
Ése es el padre de mis niñas.
El desdichado vive en la casa del lado y allí mismo trabaja.
Ahora, me tiene demandada por rebaja de pensión, pues no le bastó con vender ficticiamente las dos casas y los terrenos, también vendió la oficina a su hermana, quien no tiene conocimientos de contabilidad, administración ni nada que le permita llevar la contabilidad de más de 200 clientes. Es más, no tiene ingresos que le permitan pagar tal adquisición.
Es decir, no hay que ser un erudito en materias legales como para darse cuenta que es todo un fraude, es encubrir sus fuentes de ingresos, es maquillar la realidad y aparecer legalmente como un simple empleado de su hermana por un sueldo miserable.
Y pretende darles una miserable pensión de $200.000, chilenos; unos 290 dólares, es decir unos 96,89 dólares para cada una al mes.
Es un canalla.
Ése es el padre de mis hijas.
Y yo aquí, esperando un milagro para que aparezca un trabajo para poder darles a mis niñas una mejor calidad de vida y poder sacarlas de este lugar.
Dicen que yo le quité todo, que soy una sinvergüenza, que paga una pensión estratosférica y que aún pido más.
Así se refiere su abogada a mi persona.
Y no lo soy, sólo actué para rescatarnos de una vida de tortura emocional, pues mis niñas merecen tener un hogar, no sólo un techo.

Aquí estamos, nos apoyamos, nos amamos, nos reímos, lloramos, todo juntas y libres.

Viviana Lizana Urbina

Resurgir

Imposible borrar las huellas caladas en la luna,
aún siendo letras
dibujadas entre sus sombras,
pues el latido quejumbroso del corazón entre brumas, nace de lo más hondo
de la claridad del alma.
El amor en su máxima manifestación,
pues del dolor,
de la desdicha
se renace
poco a poco,
al son del agónico pulso
de unas venas casi marchitas.

Viviana Lizana Urbina

A pesar de…

A pesar de…

Arrastrada por las olas,
azotada contra las rocas…
Ahogada por la corriente que la arrebata de la orilla…
Se pierden las fuerzas de las brazadas, el desespero se adueña del instante y es en ese momento que se te pasa la vida por los ojos inundados de sal, se te abrazan los recuerdos a la mojada piel.
Te hundes en la angustia hasta que ya no hay destellos ni sueños…
Se apaga el mundo, se apaga la existencia en los desaparecidos latidos…
Así se siente, a veces, la vida… Signo de que hay por qué seguir nadando para volver a la calidez de la arena seca…
A pesar de todo, la vida es para vivirla.

Viviana Lizana Urbina

Sintiendo

Recorriéndome con tus deseos, mientras me deshago en anhelos y suspiros…
Ese beso que tengo guardado en mis labios, acumula la audacia de mi lengua.
El fervor de mis ansias de mirarme en tus ojos mientras auscultas con tu brío mis más profundos latidos, se hace sudor, pálpitos en mis sentidos…
Se agita suave y con un compás desconocido todo mi cuerpo.
Y es que me sé en ti y me siento tan tuya mientras deliro sólo por un beso.
Imagina qué ocurrirá entre tus manos y las mías,
tu piel y mi piel,
tu cuerpo y el mío…
Imagina…
Yo… Lo siento…

Viviana Lizana Urbina

Una mala historia – Página de escritores

https://elpoderdelasletras.com/una-mala-historia/

Lo rompí, le quité la venda y lo alejé.
Me duele el dolor que le enterré, pero no podía mentirle.
Dice ser feliz con lo que hace, en cambio yo no puedo ser feliz si no soy parte de alguien más.
Me dice que abra los ojos, que mire bien, pero estoy consciente que lo que veo y dejé que entrara a mi pecho, está muy lejos de ser lo mejor.
Él no sabe que sé que cada paso que doy lo hago mal y sigo a pesar de saberme perdida.
Soy una suma de errores que van llenando mi subsistir, y aún así, sigo intentando avanzar, sabiendo que sólo me hundo.
He dañado a tanta gente en este viaje y hoy vivo el producto de mis obras.
Doy fe de que todo se paga en la vida. Yo lo pago. Asumo mi culpa.
Sé que si lo viera, lo abrazaría y no daría un paso más si no lo diera de su mano. Él, a esta altura, no lo imagina y no lo aceptaría.
Hoy, le hice saber que me interesa alguien más, pero que no soy feliz.
Él me pide que me libere y que viva por mí, pero me es imposible; estoy muerta en vida.

Viviana Lizana Urbina

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