Mal acostumbrada

Restando mi espacio,
quitando mi presencia
se suma soledad a mi alma;
ella, se vuelve desierta.
Despojando miradas,
eliminando rutina,
se adhiere pesar a mi sonrisa;
ella, se quedó olvidada en lejanos días.
Mal acostumbrada estaba…

Viviana Lizana Urbina

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El viento

Sopla el viento en el tejado, no hay silencio en esta mesa desierta. Están los puestos vacíos, pero se hace presente el barullo del recuerdo.
Me miran, escudriñando mis pensamientos. Insistentes se cuelan por la rendija que ha quedado entreabierta de los días en que las risas se sentaban en los labios…
Escucho las carcajadas y me encandilan las luces de sus ojos traviesos…
Mis dulces compañeras, lleguen pronto…
Mamá las espera.

Viviana Lizana Urbina

Sintiendo en letras – Página de escritores

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Sintiendo en letras,
haciendo de las palabras latido…
Aquí estoy,
dibujando historias en el alma,
de ésas que agitan la respiración
mientras deslizo la pluma,
cargada de deseos,
sobre una piel inventada…
La que añoro,
y a la cual pertenezco,
guarda uno a uno,
los paseos de mis manos;
con las que me he aferrado a las suyas,
mientras su mirada
se hunde en la mía,
y la mía se incendia
al fragor de su reconocimiento…
Fuego,
aliento agitado,
pechos sudorosos;
o simplemente,
cobijo en un abrazo,
conversaciones ausentes; donde la miradas lo dicen todo,
somos él y yo.
La vida,
es la mejor escritora.
En un instante cualquiera,
produce un mínimo encuentro.
A partir de él se suceden
una serie de hechos,
que se van tejiendo
conforme a nuestras decisiones…
Vida,
así te vivimos,
esculpiendo en nuestros rincones más íntimos
los latidos del amor.
Yo, siento en letras
y en palabras llevo
las pulsaciones de mi corazón.

Viviana Lizana Urbina

Obedeciéndome

Nudos de letras extraviadas entre oscuras nubes, o tal vez, dispersas en la esquiva primavera que reusa asentarse en esta ladera.
Brisa que me arranca a jalones los sentires que abatidos se han postergado en la vereda de mis pies, silenciados por la incertidumbre que se expande en este cielo.
Letras enredadas en los arreboles ausentes de este atardecer; no se escapan de mi certero latido, las desenmascaro, las cincelo entre el cristal y mis dedos…
“Si mi alma grita…
Le obedezco.”

Viviana Lizana Urbina

Hoy, sólo puedo escribir


Aún siento en mis manos el transitar de tu ternura y en mis ojos aún mantengo encendida la flama de los tuyos de los últimos segundos en que tu orgullo se sumergió en el rincón de mis misterios.
Te huelo en la brisa, te escucho caminar por el pasillo mientras tarareas canciones añejas…
Eres latido en las paredes de mi hogar y más aún en mi corazón; fluyes en mis venas, eres el inmenso caudal de sentir y suspiros.
Permaneces en mí a la espera de revivir en tus manos y de hacerte latir con mis ojos…
Instantes llenos de ti, de nosotros, donde la ausencia sea ajena se convierten en profunda añoranza cuando me cubre la fría noche.
Los instantes son tan disímiles e inciertos, hoy no me queda más que escribirle al vacío que me deja el saberte bajo otro cielo…

Viviana Lizana Urbina

1 de Octubre – Página de escritores

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Hoy, día en que el mes comienza, hasta el cielo trae consigo algo distinto. Después de un tiempo de ver sólo a través de la cortina grisácea, caminar con chispas en el rostro mientras el frío envolvía los recuerdos y los sueños, se siente la calidez de los latidos, que insistentemente, sólo replican el tono ferviente del amor.
¿Hacia dónde se dirigirá el sentido de estas letras?
No lo sé.
Hoy, necesito dejar que fluya mi tinta, que siga el curso de lo que siento.
Desde Octubre pasado a éste, hay un mundo que me separa del ayer.
Estoy cómo jamás imaginé estar. Me había acostumbrado a sobrevivir sin aspirar a ver y sentir el sol fuera de estas murallas. Me conformé, durante muchos años, a sólo ver la vida pasar a través de la ventana.
Todo pasaba delante de mis ojos…
A pesar de escuchar a todos, yo no oía los gritos que salían de mí, a mi corazón. Siendo un trayecto tan corto y tan conocido, todo se perdía en mis recodos y sombras.
Hace un par de años atrás, un día de este emblemático Octubre, mirando por el cristal, vi mi reflejo y sentí cómo se había escapado tanto tiempo de mi vida. Un remezón me sacudió y se desentrañó un deseo indescriptible por recuperarme, reencontrarme, rescatarme de mí misma.
He visto llover y ha llovido en mí, lo suficiente, como para lavar mis tormentos
y lo que no sale, se asume, pues he sido yo quién ha decidido cada paso dado.
Dicen que la mejor manera de liberarse es aceptarse y eliminar rencores. Así el camino se hace más liviano.
Bajo este celeste y tibio cielo, me sé libre y puedo avanzar hacia donde mis sueños e ilusiones me llevan. Mi presente y horizonte, es el amor en todo su esplendor.
Hay quienes no comprenden mi pacividad, pero qué importa lo que digan o piensen los demás.
Luego de tiempos de cambios, al fin, quién decide, soy yo.

Viviana Lizana Urbina

De esas noches

Tengo temor al tiempo
que existe entre tu voz y la mía,

a ese vacío que se acrecienta
en los sueños esquivos

que me sumergen en el pantano del tedio
sin el brillo de tus ojos.

Me hundo en soledades y nostalgias

al transitar las estrellas
en la cuenca de mi mirada dormida.

Escucho en la noche,
la ilusión de tu risa

y en mi almohada humedecida por la pena,

incrustada en mis sábanas marchitas.

Me golpea la muerte del día en mi ventana

y me pavoriza la ausencia de tu mano en la mía.

Me grita el alma
y desata la ira…

Una noche sin ti,
es dormir en agonía.

Viviana Lizana Urbina

Con su abrazo – Página de escritores

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Yo, que visto de otoño mi cabello,
que camino mirando dónde poner mis pasos para no caer.

Yo, mujer que veo la historia dibujada en los surcos de mis manos,
que al ver mi reflejo en los cristales, me detengo a contar las líneas en mi rostro;

en ellas están las marcas del tiempo que desgarró pedazos de mi alma

y también están las grafemas dulces que pintaron las caricias de las razones de levantarme cada mañana.

Ésta, que hoy mira el pasado como algo necesario para ser una mujer que siente cómo fluyen las emociones por sus venas, pues ha vuelto a la vida.

Sí, entre esos brazos me siento cálida, el gélido silencio de mis latidos se extinguió.

Sólo con su abrazo supe lo que era renacer en amor…

Hoy lato, siento, fluyo, vibro…
Porque lo amo.

Viviana Lizana Urbina

Mi café sin ti

Y me quedo añorándote cuando recién te vas, amándote entrañablemente.
Me bebo el último sorbo de mi amargo café y me pierdo saboreando tu último beso.
Me sumergí en tu última mirada, en el brillo cálido de tus ojos, que son míos y sentí el abrazo anhelado en ellos.
Me amas, te amo;
me necesitas, te necesito mucho más.
Vierto esta nostalgia en estas letras tratando de mitigar, tan sólo un poco, el dolor ante la ausencia.
Y no es que nos a abandonemos, es sólo el dejar de tenernos con los ojos abiertos.
Me haces falta,
te hago falta,
nos amamos sin remedio.

Viviana Lizana Urbina

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