Aún así

Aunque el aire frío se cuele entre el alma y la piel,

aunque el sol sea blanquecino y su calidez esté dormida,

aunque la distancia sea eterna e impida oír tus latidos,

aún así, siente cómo te abrazo,

cómo me aferro a la esperanza de vernos reflejados,

tú en mis ojos y yo en tu dulce y apasionado mirar.

El silencio y la soledad, tantas veces anhelados, hoy quisiera desplazarlos apoyándome en tu pecho.

En él está la melodía que añoro, es ahí donde deseo estar.

Viviana Lizana Urbina

Por siempre

Permanecerá el anhelo en mis venas…

A veces se hace notar cómo el torrente del río, en otras ocasiones es un mar en calma que acaricia suavemente con sus olas la playa…

Recuerdo cómo refleja el sol su majestuosidad en el horizonte, en la hora precisa cuando se esconde y pinta el universo de mágicos colores, es así como tu mirada está grabada en mi alma.

No podría ni pensar en cerrar la puerta y dejar fuera de mí a quien vive en mí.

Viviana Lizana Urbina

Copa de amargura

Noche infame, me arrebataste la serenidad, la certeza…

Cuando quise abrazar la dicha en sus ojos, me amordazaste y oprimiste mis ilusiones con blasfemias.

Creí ser el justo complemento…

Ilusa he sido, nada es como se cree.

Soy el producto de sueños que hice realidad a fuerza de insistencia, persistencia, tenacidad…

Noche, podría culparte eternamente, pero no.

Qué engreída fui, gozosamente, me sentía segura de ser el aroma y sabor que su boca y su piel deseaba…

Estúpidamente me rendí a la fantasía que hizo vibrar por tanto tiempo cada milésima de mi ser.

Ahora veo con claridad el destrozo que dejó la oscuridad, en medio del humo de cigarrillos y unas cuantas copas…

Viviana Lizana Urbina Julio 19, 2020

Por creer en imposibles



Ya es de noche, cuando todo debiera estar en silencio, escucho como si hubiese un torbellino en mi interior, miles de ideas y sentimientos gritan al unísono…
Me ensordecen, me atontan, no logro clarificar las ideas.
Tal vez sí, maldigo mi estupidez, el creer que puedo solucionar lo irremediable.
Intento extraer la maldad que circunda nuestra hogar.
Nuevamente he dejado caer los toldos que ocultan las ventanas, he apagado las luces, nada se ve, no hay ruidos, sólo escucho mi alma atribulada…

Viviana Lizana urbina

Es lo que toca

Mi dulce y apasionado amor, llegaste a enseñarme a vivir.

Contigo aprendí a disfrutar de nuestro amor, incluso en la distancia.

No puedo decir ausencia, pues nos llevamos dentro.

Sí, estoy en ti, lo sé

y tú me habitas y lo sabes, lo sientes.

Qué maravilloso sentimiento es el que nos ha inundado.

Mentira es que no importa el tiempo,

pues cada milímetro de mí te ansía;

mis manos están llenas de caricias que mueren sin tu piel,

mi pecho quema, se siente herido, duele…

Mi regazo y mis abrazos, están vacíos.

Estos labios que son sólo tuyos, atesoran tus besos, tu tibio aliento…

Mi boca sabe a ti.

¡Ay, amor!

¡Cuánto te extraño!

Pero el amor, también es paciente.

Hoy nos toca esperar…

Viviana Lizana Urbina

Sólo letras pasadas

Y a quién pretendo engañar, la lluvia ha mojado todo, se ha enlodado el camino y tú, en vez de estar aquí, te refugias de una mísera gota bajo otro techo.

Así, a pesar de rimar versos llenos de nostalgia de lo nuestro, buscas extraviarte en tu burbuja de ayeres y repiqueteos de tu propia lluvia.

Y yo aquí, esperando el instante perfecto que cada vez se hace más distante.

Huye, ve tras tus huellas antiguas, ésas que se acompañaban con risas envueltas por leños de un hogar y rutinas a tu altura.

Sí, cegarme de lo evidente, no me parece… Eres amante de tu pasado y de él te has vuelto a enamorar.

Viviana Lizana Urbina

Esperanza en Cuarentena

Camino por los pasillos de esta casa, aún huele a ti.

¿Qué haré mientras esta cárcel me ate sin tus ojos frente a los míos?

¿Qué haré sin poder sentir tu tibio aliento mientras me apoyo en tu pecho?

¿ Qué haré?

Sólo esperaré…

Sé, que tú también lo harás.

Viviana Lizana Urbina Para Leandro Zúñiga Junio, 21 de junio de 2020.

Añoranza de ti

Ahogo tu ausencia en esta copa,

me sumo en el silencio de la noche.

Lóbregos rincones me encarcelan,

mientras tú,

lejos de mis caricias y besos

te regocijas entre tus gélidas paredes…

Ansío tu aroma invadiendo mi casa, mi cama, mi piel…

Añoro tus labios entreabiertos incitantes, deliciosos a milímetros de mi boca…

Para qué decir la urgencia que me provoca tu abrazo.

Esa seguridad, serenidad y a la vez el desborde de pasión que exudan tu pulso y el mío…

El universo se ha agitado, se siente que se cae a pedazos,

aún así, nuestro amor se mantiene y crece.

Me bebo hasta la última gota para reencontrarnos en sueños,

mientras se consumen estos tres días que me separan de tus ojos.

Viviana Lizana Urbina Chile, junio 10 de 2020

Pavorosa realidad

Anhelo que se escapen letras entre las notas que acarician mis emociones.

Dale más que melodía a mis sentidos, hazlos  emerger del profundo abismo en que se han caído…

Allí, ocultos entre lóbregos y húmedos silencios se adhirieron a la nada o al latido mustio de mis tormentos.

…Días de espera, pero nada logra safarse…

No hay coherencia en las palabras, sólo asoman borbotones de ideas entremezcladas. 

¿Se habrá secado mi tinta o  se ha encogido mi alma?

No, el motivo es que las ilusiones y sueños se han encriptado ante el pavoroso escenario de nuestras vidas acechadas por la desgarradora realidad.

Viviana Lizana Urbina  Mayo, 27 de 2020

Acechada

En mi garganta encerré el aroma del pasado, aún así, arden mis pupilas como si el infierno acechara mi costado.

El eco del mal ensordecedor se ha clavado a milímetros de mí…

Lo sé.

Viviana Lizana Urbina

Nada

Ya has sobrevivido a algún naufragio, ahora, no puedes seguir a la deriva.
Soñar, idealizar, creer, esperar, querer, son botes de salvación. Pueden llevarte a su playa…
Y el amor, el amar, ya están dentro gritándote: ¡Mueve tus brazos! ¡Eres capaz de llegar a la orilla! Sólo debes nadar con la esperanza de abrazarnos al fin para no perdernos nuevamente.

Viviana Lizana Urbina

Auroras perdidas

¿Dónde quedaron las auroras vestidas de esperanzas? Perdidas en la niebla de los campos antiguos, aquellos donde los aromas jugueteaban entre las hebras de mis sentidos, en esos donde mi piel madura se acariciaba con los destellos púrpura que asomaban entre las ramas que bailaban con la fría brisa del amanecer. Amaneceres indexados en las huellas que se llevaron las viejas aguas del infinito. Hoy, las madrugadas se visten de insidiosas incertidumbres y los pechos dolientes se esconden detrás de un cristal.

Viviana Lizana Urbina Chile, Abril 23 del año del dolor

Seguir soñando


Duao, Chile

¿Cuántas veces más se mecerá el sol en el ocaso hasta que mis ojos dejen de apreciar tal espectáculo?

Mientras la danza de las horas sean eternas entre mis párpados y mis pupilas, habrá sueños recostados en mi regazo.



Viviana Lizana Urbina

Cavilaciones

Se extravía mi sentido entre cavilaciones e incertidumbres.
Se pierde la firmeza de mis pasos al mirar el horizonte…
Reconfortante sería el abrazo a mi conciencia, más no sé dónde quedó mi razón.
Pasos doy al borde de este precipicio, se me estremece el alma, pero me sostengo de la brisa que me trae el aroma de ayer.
Bañada de recuerdos frescos, remembranzas de los cálidos momentos que viví entre tu piel y la mía.
Retrocedo de ese acantilado y retomo el camino de regreso a mí.
No puedo depender del corazón y tus latidos, pero mi realidad es que la mayor fortaleza es el amor.Viviana Lizana Urbina

Reencuentro

Me encontré de repente frente a mis latidos yertos, aquellos que otrora exudaban sentires.
Hoy son palabras que se esfumaron con la brisa en un mar calmo donde en su horizonte se acostó la tarde.
Extraño esa parte de mí, se quedó varada en un sueño profundo, abrazada a las quimeras que me desterraron de la desdicha.
Me alejé de mí para reencontrarme…
Hoy vibran mis latidos,
vivo y soy feliz.

Viviana Lizana Urbina
Diciembre, 19 de 2019

Sin lágrimas

Llora mi alma,
despertó renegando de mí, de no luchar por lo que realmente ella anhela.
Me acostumbré a vivir tratando de no salir de lo establecido, caminar por la vereda y cruzar sólo donde está permitido. Siempre esperando la señal para avanzar…
Internamente, dejo que mi sentir fluya para luego ser retenido en la celda autoimpuesta.
Mis manos palpan mi rostro, no hay lágrimas, “llora mi alma.”

Viviana Lizana Urbina

Lejos y cerca

Avanza la tarde lentamente lejos y cerca de ti.
Qué importa la distancia si estoy en tus latidos así como tú permaneces en los míos.
Los años transcurren como el agua del río va al encuentro del mar.
Así paso yo mis momentos, a veces lento, otras raudamente camino a tu encuentro.
Sé que esperas por mí, como yo espero cada día el instante en que nos abrazamos con la mirada frente a nuestro café.
Mi tiempo es tan tuyo como mío lo son mis besos y mi regazo.
Vida mía, nuestro amor ha crecido a medida que las arrugas en piel se evidencian.
Tu tarde ha pasado lenta hoy, te siento en mi alma, la nostalgia, los recuerdos, el eco de tus paredes te han abrazado…
Estoy en ti, no te olvides. Mi amor es más poderoso que las horas mustias que te arrebatan la sonrisa.

Viviana Lizana Urbina

Entre deseos y sueños

En la ladera de esta noche

se fragua el sueño

de reflejarme

en el espejismo de tus ojos,

siendo ese imágico instante,

el preámbulo para que

mis temblorosas ansias

se abracen a tus labios.

Viviana Lizana Urbina

Coincidencia

Expectante observo a través del cristal…
Espero un atisbo de tus ojos transitando por mi dimensión. Al menos necesito ver una estela como señal de tu paso.
Sé que estás desde el principio hasta hoy, en el silencio, en las letras, ésas que fluyen de tu alma; con ilusiones, con verdades, con amor o sumergido en nostalgia y tristeza. Estás en todo lo que busco cuando tengo la necesidad de saberte más.
El por qué, no tiene respuesta, sólo sé que es una afortunada coincidencia.
Estás y aquí estoy, recorriendo nuestros paralelos caminos, nos hemos detenido para sentirnos un poco más cerca.

Viviana Lizana Urbina

Sanadora soledad

Dicen por ahí que se debe aprender a disfrutar de la soledad.
Y sí, es en esos momentos en los que sientes cómo fluye tu sangre, escuchas tus pulsaciones, tu piel se sensibiliza al roce de la nada. Te pones alerta, eres consciente de cómo con cada inhalación te llenas de más vida y ves cómo exhalas lo que está de más en tu corazón. Poco a poco te sientes más etéreo, libre, limpio…
Llega el punto en que te sientes tú, el vacío que dolió es un remanso de satisfacción. Ya estás en calma, estás contigo y no necesitas más.
Entonces, cae la noche, la soledad te inunda y sientes el abrazo que más necesitas, te abrazas con la calidez de tu corazón en calma.

Viviana Lizana Urbina

Soledad

Soledad, deja de hacerte notar.
Al fin termina la semana y tú aquí, recibiéndone en mi puerta.
¡Qué generosa eres al abrazarme así!
La oscuridad en el largo pasillo trae el eco del recuerdo de días sin ti. Han sido tan escasos, los añoro.
No te quedes,
ve a buscar otro frío cuerpo para regocijarlo.
Vete, deseo estar en silencio total.

Viviana Lizana Urbina

Un poco más

¿Qué sucederá si el sol debilita su resplandor en su dirección?
¿Qué ocurrirá con los latidos que han reposado en su regazo tantos solsticios y equinoccios?
La luna dejará de iluminar los cristales,
ya no habrá tiempo
para soñar
con otros amaneceres abrazados.
No habrán suspiros ni besos,
ni conversaciones de silencios, menos de escucharán
sus emociones entrelazados entre sus dedos…
¿Qué será de ella
sin su compañero eterno?
¡No!
Debe haber más instantes tristes y muchos más bellos,
Risas y llantos
Veranos e inviernos.
Debe haber más para ellos.

Viviana Lizana Urbina

Esperando la tarde

No hay rocío

entre el sol y mis inquietudes,

sólo hay interrogantes

entre mis ojos y la espera de la tarde…

La calidez embriaga mis emociones,

provocando un acelerado latido

que se escapa por mi piel.

Viviana Lizana Urbina

Este café

Opresión en el alma
ante la ausencia
de quien se ama.

Lágrimas que riegan campos y lluvia que me empapa de añoranzas…

Aromas
que se volvieron letras.

Manos vacías
aferradas al calor
de un instante,
llenando de melancolía
el sabor del café,
el mismo que hemos compartido tantas veces, entre los intervalos
de caricias, besos.

Viviana Lizana Urbina ©

A mi amado

Me dejé arrastrar tanto, que me extravié entre celos y dudas.
Dejé que el orgullo herido me encegueciera y abrí una rendija de mi vieja puerta para dejar que un mínimo rayo de sol encendiera tenuemente una esquina de mi rasguñado corazón.
Erré, pues qué puede hacer ese mínimo de luz si el calor se enciende sólo con el resplandor de los ojos de mi amor…
Y lo herí, quebrajé el cristal que salvaguardaba nuestro universo.
Hoy, imploro al profundo sentimiento que se ha alimentado de nuestro tiempo compartido. Aún tengo la esperanza de mantenerme unida a esas manos que conocen de mis senderos, de permanecer refugiada en su pecho mientras su corazón y el mío danzan al compás de este gran amor.
Nada es perfecto, todo tiene sus altibajos, lo esencial en la vida es rescatar lo bueno y avanzar, dejando insertadas la desdichas en las espinas de los rosales que adornan nuestro caminar.

A mi amado, Leandro Zúñiga.

Viviana Lizana Urbina

Mi elección…

Si me dan a escoger entre el amanecer y la puesta de sol, me quedo con el atardecer, cuando el astro rey cae sobre el horizonte que se lleva el tiempo marchitado y trae esperanzas para fortalecer el espíritu abrazada a los sueños…

Viviana Lizana Urbina

Abrí la puerta y entré

https://elpoderdelasletras.com/abri-la-puerta-y-entre/

Abrí la puerta sin llamar, sin aviso previo…

Irrumpí tratando de llegar a mi hogar. Pero no reconozco el lugar, las paredes tienen otro color, la disposición de los muebles es otra…

En la ventana ya no está esa tela blanca cadí transparente, ahora la tela es hermosa, pero no es la misma.

Tanto tiempo lejos de esta casa. Me pregunto ¿Dónde están todos? ¡No los veo! Hay silencio, siento el aire que roza mis ojos. Hay fotografías de otra gente, no son los mismos…

¡Oh, tanto tiempo fuera del hogar!

Estoy pisoteada por los años, las marcas en mi piel no son tan profundas como en mi alma.

Me fui huyendo de mis temores y me quedé vacía, sin fervor y casi sin esperanza.

Qué error más grande es intentar arrancar de uno mismo. Si lo lógico es amarse, aceptarse, mirar, caer, levantarse y si te derrumbas nuevamente, volver a ponerte de pie. Pero la cobardía me llevó muy lejos, no tan sólo de mi casa, sino que millares de kilómetros de mí…

Me dejé, los dejé y quisiera volver. Yo ya me encontré, pero me hacen falta para disculparme y seguir a su lado si me aceptan, o bien, dejen sus ventanas abiertas para verlos a través del cristal.

Un abrazo sincero.

Viviana Lizana Urbina

Mentira

¡Cómo odio las mentiras!
¡Cómo duele la traición!
¡Maldito!
Creí en ti. Nuestro amor era lo único seguro. Todo lo que gira alrededor se desmorona y recompone una y otra vez, pero contigo me mantuve erguida ante la tempestad.
Pero me fallaste. Te diste en miradas y palabras a otros ojos.
“Acuérdese que la amo,” me decías. Esas palabras eran para autoconvencerte de algo que no sentías.
Te encandilaste con la pasión florecida entre las letras de alguien más.
Pues, ve sé feliz.
Tú cambiaste este amor por el ardor entre otras sábanas.
Yo, soy demasiada mujer para recibir sólo tus migajas.

Viviana Lizana Urbina

¡Ay amor!

Sin ti mi historia
sería distinta,
gracias por permanecer en mí.
¡Ay amor!
Sin ti
no hay sonrisa al amanecer, sin ti
los sueños se tornan pesadillas.
Contigo a mi lado
las noches son maravillosas, pues sintiéndote,
amándote
realmente vivo.
Tu corazón y el mío al unísono
Tu piel y la mía adheridas
Tu boca y la mía, besos y más.
¡Ay amor!
¡Cuánto te amo!

Viviana Lizana Urbina

Blog de WordPress.com.

Subir ↑