Reflexión

Te sé y rabia me envuelve al verte allí tan plácido en tu mundo donde, a pesar de los tormentos estás tan amoldado.
Si miro bien, fuiste esculpido por esas manos que hoy están cansadas, a ellas te mantienes unido, a ellas veneras hoy.
El tiempo transcurre para ti
cobijado en la nostalgia de ese tiempo feliz que pasaste y del que tienes motivos para estar eternamente unidos.
Y entonces, me paro en la vereda de enfrente y miro cómo todo está perfecto sin mí.
Te veo hacer todo lo que debes hasta que llega el ocaso, donde te llenas de cansancio y nostalgia y es tanta la carga que, siendo mi turno de compartir, lo dilatas por una u otra cosa.
¡Vamos!
Cualquier persona con un poco de amor propio ya hubiese desistido de este amor.
Ahora mírame, me ves hecha un lío, pues esta lucha que llevo entre lo que debiera hacer y lo que quiero, me atormentan.
Me pregunto, ¿existe amor real cuando unodeja de amarse a sí mismo?

Viviana Lizana Urbina

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Hastío

Otoño, aburrida de ver cómo se deshace el tiempo entre tus hojas marchitas,
cansada de que esa fría brisa hiele hasta la tinta que deseo dejar en mis letras.
Anochece a plena tarde y yo, en medio de esa espera eterna, estoy desencantada de ser abrigada por la magia de un sol que entumecido se disfraza de luciérnaga esquiva.
Me encierro en esta traqueteada trivialidad, que es el día a día, entre la compañía inexistente de un mundo apartado de mis paredes.
Asoladas y desoladas mis manos mientras pasean sobre mi cuerpo. Y es que intento redescubrir las caricias que dibujó el amor, hace tanto tiempo.
Hojas secas revuelan tras la ventana; el viento aletea sin el aroma de tu frangancia.
Hastiada de la tarde, de mis sueños insensatos y del camino que me separa de esos sueños que estoy soñando.
Harta, pero mis esperanzas persisten, pues sigo amando.

Viviana Lizana Urbina

Mendigando minutos a la vida

Mendigando minutos a la vida que se desvive por mantenerme detrás de la ventana empañada.
Hay calor entre tus paredes, mientras en la intemperie de mi amor se congela el suspiro triste que en la levedad agita mi corazón.
Esquivando tus memorias dolorosas que torturan tu nostálgico caminar, el que se enreda con el fragor de un enmarañado presente que asfixia y oprime tus ilusiones.
Amedrentemos juntos el intempestuso ladrido del destino, ahuyentemos el distorsionado espejismo que empequeñece la visión del futuro.
Somos obra de nuestras manos alzadas, tenemos cómo destruir la adversidad de nuestro camino.
Estoy en ti mientras se estremece tu alma, permanezco aferrada a este amor en tus entrañas.
Mendrugos de alegría nos da el día a día, continuemos nuestro proyecto con la fortuna de amor que compartimos.

Viviana Lizana Urbina

Sólo tú

Diáfano cielo
envuelve mis añoranzas
de abrazarte
y sentirme acariciada
por tu cálido aliento mientras mis agitados latidos
resuenan en tu pecho.
Imagino la profundidad
de tu bella mirada
en el resplandor
de este inigualable día soleado
y es que único eres.
Sólo tú anulas la distancia mientras tus palabras expulsan mis miedos
y mis nostalgias.
Confieso que mis labios te buscan en las mañanas para saciar esta imperante necesidad de tu presencia… Y son más que tus besos lo que la ausencia reclama.
Si pudiera vencer tu acostumbrada indiferencia; si fuese posible, destronaría esa impertérrita soledad que se acomodó, tan perfecta, soslayando cada milímetro de tu universo.
Hoy, mi esperanza late de prisa, despunta tu figura; sólo unos días más, la espera fenece lentamente.
Ya sabes, extraño verte.
Te espero.
Sé que llegarás.

Viviana Lizana Urbina

Para ti

Hoy, mis letras son sólo tuyas,
son palabras mudas
escritas en el silencio de mi alma.
Sólo tú llegas a ella,
sólo tú lees lo indescifrable de mi pensar.
Para ti son los mutismos de esta noche;
ya me sabes…
Léeme en el insondable abismo de mi corazón.

Viviana Lizana Urbina

Inusual tarde

Sí, calor en la frialdad humana de una sala de hospital, dolores esparcidos por las eternas paredes provistas de la blancura de la quietud que añoran los seres que se quejan de múltiples agobios.
Sí, en medio de este calor sofocante, se pasean los temores de los que esperan a quienes padecen por la fragilidad de sus cuerpos.
Hay un rostro que lleva el sello de la certeza que tenemos en la vida; gotas de segundos le agregan unos instantes de más…
Y así pasé una tarde en ese lugar que alberga tanto sufrimiento en la espera de Urgencias.

Viviana Lizana Urbina

El momento: este instante

Y si te quedas un rato más saboreando mi piel,
así, incitando mis suspiros mientras te adentras en mis pulsaciones…
Piénsalo,
si no te decides,
me quedaré con las ganas
de estremecer tus abismos con unas gotas del placer que sólo tú despiertas en mí.
El momento es ahora…

Viviana Lizana Urbina

Otra vez el tiempo

Maldito tic tac te has llevado media vida y sigo aquí, llena de amor, amando sin límites, viendo cómo mis canas triunfan y mi piel se marchita.
Este ardor en mi pecho, quema y parece asfixiarme, creo se paralizan mis latidos y es por no poder estrechar una vez más a mi amor en mis brazos.
Intento que el pensar no se apodere de los silencios, pues escucho cómo grita la soledad que cargo dentro…
He pensado en permanecer con los ojos cerrados y si fuese posible congelaría mi corazón para no verterme en lluvia sobre mi lúgubre y enmarañada habitación.
Desgraciado tiempo, no sé si te mueres en cada instante o soy yo quien se acerca a ese destino irremediablemente.
Hoy, reniego de todo lo que me aleja de quien amo.
¿O será que no me convenzo que mi amor sólo se vive de lejos?

Viviana Lizana Urbina

Contrariedades

Quiero arrancar la ira
de mis tormentas,
si queda sólo ventolera,
me dejaré llevar
entre sus fauces
hasta donde el oportuno sol, seque mis penas.
Quiero desprenderme de esta contrariedad
de ser amante tras la ventana,
deseo no ser lo que se esconde,
o simplemente, se descarta.
No necesito nada
para seguir amando,
aunque me releguen
al fondo de un cajón,
cada latido de este distorsionado corazón, pronuncia un nombre…
Quiero quitar el fuego
que quema mi alma,
no quiero más dolor desgarrando mi garganta.
Seguiré en silencio,
sin sus caricias,
sin ser reflejo en su espejo y sin su sonrisa,
pero no es lo que quiero…

Viviana Lizana Urbina

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